Sancha

El bosque parecía alejarse hacia el mar, dejando entre él y la Albufera una extensa llanura baja cubierta de vegetación bravía, rasgada a trechos por la tersa lámina de pequeñas lagunas.

Era el llano de Sancha. Un rebaño de cabras guardado por un muchacho pastaba entre las malezas, y a su vista surgió en la memoria de los hijos de la Albufera la tradición que daba su nombre al llano. Los de tierra adentro que volvían a sus casas después de ganar los grandes jornales de la siega preguntaban quién era la tal Sancha que las mujeres nombraban con cierto terror, y los del lago contaban al forastero más próximo la sencilla leyenda que todos aprendían desde pequeños. Un pastorcillo como el que ahora caminaba por la orilla apacentaba en otros tiempos sus cabras en el mismo llano. Pero esto era muchos años antes, ¡muchos…!, tantos, que ninguno de los viejos que aún vivían en la Albufera conoció al pastor: ni el mismo tío Paloma.

El muchacho vivía como un salvaje en la soledad, y los barqueros que pescaban en el lago le oían gritar desde muy lejos, en las mañanas de calma:

-¡Sancha!¡Sancha…!

Sancha era una serpiente pequeña, la única amiga que le acompañaba. El mal bicho acudía a los gritos, y el pastor, ordeñando sus mejores cabras, la ofrecía un cuenco de leche. Después, en las horas de sol, el muchacho se fabricaba un caramillo cortando cañas en los carrizales y soplaba dulcemente, teniendo a sus pies al reptil, que enderezaba parte de su cuerpo y lo contraía como si quisiera danzar al compás de los suaves silbidos. Otras veces, el pastor se entretenía deshaciendo los anillos de Sancha, extendiéndola en línea recta sobre la arena, regocijándose al ver con qué nervioso impulso volvía a enroscarse. Cuando, cansado de estos juegos, llevaba su rebaño al otro extremo de la gran llanura, seguíale la serpiente como un gozquecillo, o enroscándose a sus piernas le llegaba hasta el cuello, permaneciendo allí caída y como muerta, con sus ojos de diamante fijos en los del pastor, erizándole el vello de la cara con el silbido de su boca triangular.

Las gentes de la Albufera le tenían por brujo, y más de una mujer de las que robaban leña en la Dehesa, al verle llegar con la Sancha en el cuello hacía la señal de la cruz como si se presentase el demonio. Así comprendían todos cómo el pastor podía dormir en la selva sin miedo a los grandes reptiles que pululaban en la maleza. Sancha, que debía ser el diablo, le guardaba de todo peligro.

La serpiente crecía y el pastor era ya un hombre, cuando los habitantes de la Albufera no le vieron más. Se supo que era soldado y andaba peleando en las guerras de Italia. Ningún otro rebaño volvió a pastar en la salvaje llanura. Los pescadores, al bajar a tierra, no gustaban de aventurarse entre los altos juncales que cubrían las pestíferas lagunas.

Sancha, falta de la leche con que la regalaba el pastor, debía perseguir los innumerables conejos de la Dehesa. Transcurrieron ocho o diez años, y un día los habitantes del Saler vieron llegar por el camino de Valencia, apoyado en un palo y con la mochila a la espalda, un soldado, un granadero enjuto y cetrino, con las negras polainas hasta encima de las rodillas, casaca blanca con bombas de paño rojo y una gorra en forma de mitra sobre el peinado en trenza. Sus grandes bigotes no le impidieron ser reconocido. Era el pastor, que volvía deseoso de ver la tierra de su infancia. Emprendió el camino de la selva costeando el lago, y llegó a la llanura pantanosa donde en otros tiempos guardaba sus reses. Nadie. Las libélulas movían sus alas sobre los altos juncos con suave zumbido, y en las charcas ocultas bajo los matorrales chapoteaban los sapos, asustados por la proximidad del granadero.

-¡Sancha!¡Sancha! -llamó suavemente el antiguo pastor.

Silencio absoluto. Hasta él llegaba la soñolienta canción de un barquero invisible que pescaba en el centro del lago.

-¡Sancha! ¡Sancha! volvió a gritar con toda la fuerza de sus pulmones.

Y cuando hubo repetido su llamamiento muchas veces, vio que las altas hierbas se agitaban y oyó un estrépito de cañas tronchadas, como si se arrastrase un cuerpo pesado. Entre los juncos brillaron dos ojos a la altura de los suyos y avanzó una cabeza achatada moviendo la lengua de horquilla, con un bufido tétrico que pareció helarle la sangre, paralizar su vida. Era Sancha, pero enorme, soberbia, levantándose a la altura de un hombre, arrastrando su cola entre la maleza hasta perderse de vista, con la piel multicolor y el cuerpo grueso como el tronco de un pino.

-¡Sancha! -gritó el soldado, retrocediendo a impulsos del miedo-. ¡Cómo has crecido…! ¡Qué grande eres!

E intentó huir. Pero la antigua amiga, pasado el primer asombro, pareció reconocerle y se enroscó en torno de sus hombros, estrechándolo con un anillo de su piel rugosa sacudida por nerviosos estremecimientos. El soldado forcejeó.

-¡Suelta, Sancha, suelta! No me abraces. Eres demasiado grande para estos juegos.

Otro anillo oprimió sus brazos, agarrotándolos. La boca del reptil le acariciaba como en otros tiempos; su aliento le agitaba el bigote, causándole un escalofrío angustioso, y mientras tanto los anillos se contraían, se estrechaban, hasta que el soldado, asfixiado, crujiéndole los huesos, cayó al suelo envuelto en el rollo de pintados anillos.

A los pocos días, unos pescadores encontraron su cadáver: una masa informe, con los huesos quebrantados y la carne amoratada por el irresistible apretón de Sancha. Así murió el pastor, víctima de un abrazo de su antigua amiga.


De Cañas y Barro by Vicente Blasco Ibáñez

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~ por Loco en 15 junio, 2008.

3 comentarios to “Sancha”

  1. Toda mi vida anduvo mi corazón , mi alma , en busca de ese mundo mágico , en que la libertad , el amor predominara sobre todas las cosas , un mundo de sueños e imaginación , un mundo donde habitaran poetas , mujeres guerreras , hadas , princesas y príncipes , brujas buenas , piratas , caballeros , elfos , unicornios , dragones y demás criaturas mágicas , calidas , cariñosas , que habitaban en mis sueños , un mundo lleno de color envuelto por un arco iris , rebosante de imaginación , de sensaciones y sentimientos , donde el corazón pueda amar sin miedos , donde el alma pueda volar sintiéndose libre de cadenas , donde la mente pueda soñar , encontrando ese mundo entre vosotros , aquí en Space Live , gracias a todos vosotros por el regalo diario de vuestras letras y comentarios , vuestras imágenes y canciones , por vuestro entrañable cariño , por vuestra calida amistad , por el regalo de vuestro amigable calor , rebosante todo ello de sentimientos , sensaciones , amor .
    Te deseo un feliz fin de semana , calidos abrazos de una alma libre y soñadora 

  2. Cuando tu nazcas  , abre los ojos
    Toma la vida , es para ti
    Un mundo entero ,  para que vueles
    Para que crezcas , libre y feliz
    Todo un planeta  , entre tus manos
    Cuando tu vueles
    Cuando tu nazcas , mi amor
    Ojala puedas ver el Sol
    Ver el Mar si aun existe , tan azul como duerme hoy
    Que la lluvia , salte pura sobre tu piel
    Que aun sople el viento y que juegues con el
    Que la nieve , caiga blanca por navidad
    Cuando tu nazcas , que nazcas libre y en paz
    Ojala que puedas conocer , los veranos que e vivido yo
    Esos libros viejos que guarde , pensando en ti hija mía
    Que los bosques sigan donde están 
    Que aun exista el dulce olor a pan
    Ojala que quede para ti , un mundo como el mío
    Que la Luna siga siempre hay , vuelen las Estrellas sobre ti
    Ojala te quede todavía , un mundo como el mío
    Cuando tu nazcas , que nazca tu alma libre y en paz amada hija
     
     
    Que tengas un feliz fin de semana , un calido abrazo de mi alma 
                
                                                                        Dragón Plata

  3. Es un susurro
    Es un suspiro
    Es un silencio
    Una palabra
    Un sentimiento
    Una sensación
    Un te quiero
    Un yo te digo
    Una expansión de los sentidos
    La Libertad
    Un fantasma introvertido
    Un yo no se
    En miedo y terror convertido
    Un deseo del alma el poder seducirlo
     
    Dedicado a todos los hombres , mujeres y niños que dieron su vida por ella
     
    Dragón Plata
    feliz fin de semana un abrazo

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