Tras ese alba olvidado

Caminando sobre los borrachos escombros de un frustrante pasado, conseguí ver nacer mariposas de entre las cenizas, vivos colores que salpicaban de rojo, verde y azul el gris suelo que me sostenía. Y entonces su llama me abrazó fuertemente, me cogió de las manos y me elevó. Pulseras de fuego acariciaron mi vientre y besaron mi cuello. Su aliento alimentaba mi mirada y atravesaban mi respiración. Siempre presentes, preciosos arcos endrinos vigilando mis emociones y admirando mi admiración. Y me atrapó esa larga espiral roja de punta de flecha, abrasando mi piel a su paso como si de la estela de una serpiente se tratara. Mi lengua enredada entre las rosas espinadas no me hacían daño, y sus pétalos sobre mi cuerpo arrancaban contorsiones. Montando el placer entre mis piernas pasee mi cordura a mano con mi locura y recorrí toda esa orilla de húmedas sensaciones hasta que mi última gota de sudor hubiera sido derramada. Y entonces me lancé al profundo océano…

 

Seco apareció el sol por la mañana, pero tan cálido como el resto del día. 

By Mayhem

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~ por Loco en 1 junio, 2006.

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